Avena es un género de plantas de la familia de las poáceas,[1] utilizada como alimento y como forraje para los animales.
Si bien en épocas tempranas la avena no tuvo la importancia del trigo o la cebada, en Asia Central
se cultivaba en buena cantidad, aunque se la consideraba una mala
hierba para aquellos. En búsquedas arqueológicas se encontraron pruebas
del uso de la avena en Europa Central en la Edad de Bronce. También fueron encontrados granos de este cereal en excavaciones egipcias, aunque no se pudo probar que fuera cultivada.
Es una planta herbácea anual, perteneciente a la familia de las gramíneas. Las especies más cultivadas son Avena sativa y Avena byzantina, en ese orden.
Es rica en proteínas de alto valor biológico, grasas y un gran número de vitaminas, minerales. Es el cereal con mayor proporción de grasa vegetal, un 65% de grasas no saturadas y un 35% de ácido linoleico. También contiene hidratos de carbono de fácil absorción, además de sodio, potasio, calcio, fósforo, magnesio, hierro, cobre, cinc, vitaminas B1, B2, B3, B6 y E. Además contiene una buena cantidad de fibras, que no son tan importantes como nutrientes pero que contribuyen al buen funcionamiento intestinal. La avena también contiene pequeñas cantidades de gluten, por lo que no puede ser utilizada como cereal alternativo para la dieta de los celíacos.
Es una planta de raíces reticulares, potentes y más abundantes que en el resto de los cereales. Su tallo
es grueso y recto con poca resistencia al vuelco, su longitud puede
variar de 50 cm a un metro y medio. Su hojas son planas y alargadas, con
un limbo estrecho y largo de color verde oscuro. Sus flores se presentan en espigas de dos o tres de ellas.
Es una planta que tiene menor resistencia al frío que la cebada y el trigo. Se la siembra a principios de la primavera, para ser cosechada a fines del verano.
Es exigente en agua por su alto coeficiente de transpiración, aunque el
exceso puede perjudicarla. Es muy sensible a la sequía, sobre todo en
el período de formación del grano.
Debido a que el sistema reticular de la avena es más profundo, puede aprovechar mejor los nutrientes del suelo, por lo que requiere de menor cantidad de fertilizantes para su desarrollo.
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